Queridos reyes magos: quiero un dromedario

“Queridos Reyes Magos: Gracias por existir.”

(Carta a los Reyes Magos)

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No me acuerdo quién me lo contó y no sé si lo contaré exactamente como me lo contaron, pero alguien me contó un cuento muy bien contado en un taller de “Cuentos de los Reyes Magos”.

El cuento decía así: “Érase una vez tres Reyes Magos de Oriente que tenían tres camellos y un dromedario. Como todo el mundo sabe, los camellos tienen dos jorobas en su espalda y los dromedarios sólo una, por lo que los camellos se burlaban de él llamándole ‘medio camello’. El dromedario se sentía muy solo por el hecho de ser diferente.

Una noche estaban los cuatro en el establo y de pronto, entraron los tres Reyes Magos a todo correr. Se subieron rápido en los camellos y se marcharon al grito de ‘sigue esa estrella’.

El dromedario se quedó realmente solo y se paseó por el establo pensando ¿Por qué me han dejado solo? Rápidamente lo entendió: era porque era diferente. Él no tenía dos jorobas como los otros camellos. Se acostó para descansar pero no descansaba porque su cabeza seguía pensando por qué lo habían dejado solo y la única respuesta era porque era diferente.

Pasaba la noche muy despacio pero al fin llegaron los primeros rayos de sol. El dromedario se levantó cabizbajo, paseó lentamente y de pronto, detuvo su mirada en unas alforjas. Se acercó a ellas, las abrió con su hocico y sorpresa: oro, incienso y mirra.

Sin pensarlo dos veces, se echó las alforjas a su espalda y se lanzó a la carrera en busca de los Reyes Magos. A lo lejos aún alumbraba la estrella que seguían y apuró todo lo que pudo. Corrió, corrió y corrió como nunca antes lo había hecho. El tiempo pasaba rápido y el dromedario tenía claro su objetivo: llevarle a los Reyes Magos sus regalos, los que se habían olvidado con las prisas. Y tanto corrió que fue capaz de alcanzarlos cuando cayó la noche siguiente.

‘Por ahí viene el medio camello’ se escuchó. A pocos metros de Belén,  los Tres Reyes Magos se detuvieron y el dromedario les dio las alforjas con los regalos. Uno de ellos le preguntó que cómo había sido más rápido que los camellos y el dromedario respondió: ‘porque sólo tengo una joroba y los camellos tienen que cargar con dos. Es la magia de ser diferente’. A partir de entonces ‘medio camello’ ya no era una burla, sino un respeto y un valor. Y el respeto de ser diferente y ser valorado era el mejor regalo que podía haber recibido el dromedario aquella noche, por eso, para él siempre será una noche mágica.”

Ser diferente es normal, valorarnos por cómo somos es nuestro deber y respetar las diferencias de los demás es nuestra magia. ¡Feliz noche de Reyes!

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PD. Nunca fui a un “taller de cuentos de los Reyes Magos”, pero estoy pensando en crearlo.


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