Pequeño cambio, gran cambio

"Las mejores esencias se guardan en frascos pequeños."


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Era un viernes cualquiera, quizás en una ciudad cualquiera, pero esta vez era en Santiago de Compostela. Quedé con ella porque hacía mucho tiempo que no nos veíamos y tenía muchas cosas que contarme desde que cambió de trabajo.


Después de unos cuarenta minutos hablando, me miró y dijo: "Bueno, seguro que tú también tienes cosas que contar. Ya sabes que si empiezo, no paro". Fue la primera vez que la vi reír. Hasta ese momento sólo me había hablado de trabajo, estrés, tener todo para el día anterior, e-mails, llamadas, mensajes, más trabajo, más horas, sacrificio, sacrificio, sacrificio...


Antes de hablar de mí, le pregunté si estaba contenta y su cara lo dijo todo, aunque sus palabras exactas fueron :"no sé". Y golpeó su café sin querer, cayendo a la mesa y viniendo hacia a mí como un tsunami (el café, no ella). Tuve suerte de apartarme a tiempo y ella se disculpó varias veces como si hubiera cometido el mayor error del mundo. "Es sólo un café" acerté a decir. Y ella repuso que: "Ya, pero si te llega a caer, te mancha y vas con la mancha por ahí y quedas mal con la gente, mala imagen y tus alumnos dirán que no sabes tomar café y una cosa lleva a la otra y todo está encadenado..." Al final, nos reímos. Quizás porque no me había manchado de café. Y concluimos: un pequeño cambio produce un gran cambio.


Retomé su conversación sobre su trabajo y le pregunté que era lo que más le agobiaba. Su respuesta fue que el trabajo le encantaba, pero lo peor era la comunicación: haz, envía, escribe, error, fallo... Parece que estaba en un ejército recibiendo y mandando órdenes. "¿Y si hacemos un pequeño cambio?", le propuse.


Dos semanas después nos volvimos a ver. Ella sonreía y hablaba bien de su trabajo. Aunque seguía siendo horas, emails, llamadas, mensajes... Pero esta vez muchas eran de enhorabuena, felicidades, bien hecho, propuestas, ideas, saludos... Una forma de comunicarse que generaba más confianza y como una cosa lleva a la otra, más compromiso, mejor ambiente, mejores resultados... Todo está encadenado. Un pequeño cambio de cómo comunicarse, un gran cambio de cómo sentirse.



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Comentarios: 2
  • #1

    Beatriz Rivera Barral (domingo, 19 octubre 2014 09:43)

    Es la magia de los pequeños cambios, requieren un mínimo esfuerzo y sus efectos se ven multiplicados.....

  • #2

    Lucía (domingo, 19 octubre 2014 09:50)

    Muy ilustrativo para mi, especialmente, en estos momentos estoy viviendo algo similar que le ocurre a muchos autónomos y freelance, por lo que me queda la intriga de cómo logro ese pequeño cambio en la comunicación que le ayudó a sentirse mejor. Gracias. Un saludo.

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