Los 6 sombreros y un apunte

“Está bien tener sombrero, por si se presenta una buena ocasión para quitárselo”.

JOAQUÍN SABINA


MIGUEL.- ¡Esto es una locura! Cada vez que propongo algo, viene Nuria y sólo encuentra problemas. Diego se siente confundido. Óscar sólo sabe hablar de números y Patricia no es capaz de poner orden. Menos mal que está Raquel para apoyarme.

MARIO.- ¡Qué curioso! ¿Te gusta el color verde?

MIGUEL.- ¿Me has visto cara de marciano?

MARIO.- Bueno, te veo mala cara, eso es cierto.

MIGUEL.- Es que no entiendo por qué siempre nos pasa lo mismo.

MARIO.- Sois una paleta de colores. Si mezclas todos los colores, tienes un resultado muy feo. Si usas cada color, el resultado es más bonito. Déjame que te explique.

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Imagínate a un pintor que va pintar un paisaje. En el paisaje hay un río de color azul, quizás algo verdoso y con brillos en blanco. Si mezcla el azul con el verde y con el blanco, le saldrá un color curioso, pero no será lo que quiere. El azul, el verde y el blanco tienen su función, pero hay que saber combinarlos.

 

Eso mismo pasa en las reuniones. Cuando Miguel propone algo está hablabdo de alternativas, un pensamiento creativo, diferente. Cuando Nuria presenta los problemas que ve, está hablando, en realidad, de peligros que pueden aparecer. Cuando Diego habla, expresa sus emociones. Cuando lo hace Óscar, habla desde la perspectiva de los datos. Patricia habla desde la perspectiva del orden y la estructura, el equilibrio y cuando lo hace Patricia, ella está en una perspeciva positiva. En fin, que siendo el mismo tema, cada uno habla desde un enfoque diferente.

 

Es importante tener en cuenta todas las aportaciones. Cada enfoque es valiosísimo, pero escuchar todos juntos y a la vez nos puede llevar a la locura. Es necesario saber distinguir los "enfoques" de los comentarios y decidir en qué momento un enfoque es válido o no. Si estamos hablando de peligros y amenzas para un proyecto, no tienen cabida en ese momento las alternativas o la idea de que lo solucionaremos. ¡Por supuesto que lo solucionaremos y hay alternativas, pero las veremos después! Ahora estamos a lo que estamos. Cada momento, un enfoque.

 

No se trata sólo de hablar del mismo tema, sino de estar todos alineados con el mismo enfoque en cada momento. Es decir, que el pintor para pintar el río da una pincelada de azul, luego una de verde y al final da pinceladas de blanco. Si mezcla los tres colores antes de pintar, no tiene ni azul, ni verde, ni blanco, sino que tiene un color al que hemos llamado curioso, pero no el que él quiere.

 

Una forma sencilla de trabajar este concepto de los enfoques es la clásica técnica de "los Seis sombreros" de Edward de Bono. Cada persona acostumbra a hablar desde un enfoque, lo que llamaremos que usa un sombrero de color; aunque en realidad, todos podemos hacerlo desde cualquier enfoque, desde cualquiere sombrero:

 

  • Sombrero azul. Orden, estructura, por dónde empezamos, por dónde seguimos, qué es lo más importante en este momento. El sombrero azul es el guardián del proceso para no perdernos.
  • Sombrero blanco. Datos, datos y más datos. No se trata de juicios o interpretaciones, se trata de hechos contrastados.
  • Sombrero rojo. Emociones, ¿qué sentimos? Es necesario expresar los sentimientos, además, muchas veces no es controlable y cuando algo nos molesta o nos agrada, tenemos que decirlo.
  • Sombrero verde. Alternativas, ideas, posibilidades, creatividad. Un niño o una niña son creativos; todos hemos sido niños y niñas, por tanto, todos hemos sido creativos y lo seguimos siendo.
  • Sombrero negro. Dificultades, peligros, amenazas, qué es lo que no funciona, qué es lo que nos falta, qué es lo que no cuadra.
  • Sombrero amarillo. La visión en positivo, lo que debemos hacer para conseguir lo que nos proponemos, las oportunidades que se abren.

 

¡Piensa desde otro sombrero! Cuando estamos atascados, hay que pensar desde otro sombrero. Quizás nuestro cerebro no quiera cambiar de sombrero porque es muy cómodo, pero hay que hacerlo. Quítate el sombrero amarillo del positivismo y usa el sombrero blanco de los datos. La realidad no es sólo lo que quieras ver en ella, también es lo que no quieras ver. Quítate el sombrero azul del orden y la disciplina y usa el sombrero rojo de las emociones. Al final, pensar es usar sombreros de quita y pon.

 

¡Y un último apunte! Me encanta el sombrero negro, siempre y cuando sea un sombrero y no una bomba. Se trata de anticipar problemas, de prevenir y no tener que curar, pero nunca de herir, dañar, destrozar, echar abajo, arruinar, demoler... no, no y no. El sombrero negro es el que ve las dificultades por las que vamos a pasar, no es la puerta que se cierra para que no hagamos nada. Hay una gran diferencia entre ser crítico y ser un cenizo. La crítica es un enfoque, arruinar ideas es una enfermedad.

 

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Fuente: Edward de Bono: Seis Sombreros para Pensar.

 


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