• Mario López Guerrero

No tengas ideas, que las ideas no valen nada.

Hace tiempo escuché que las ideas mueven el mundo, pero cada vez pienso más que no, que las ideas mueven tu cabeza y si tienes muchas ideas, hasta te mareas...



"Tengo una idea"

Todo el mundo.


Hace tiempo escuché que las ideas mueven el mundo, pero cada vez pienso más que no, que las ideas mueven tu cabeza y si tienes muchas ideas, hasta te mareas.


Soy el primero en defender las ideas, la capacidad creativa de las personas, el uso de la imaginación, su necesidad para resolver situaciones y problemas, pero también he aprendido que las ideas no tienen valor si no se hace algo con ellas. Es decir, una idea puede tener un valor emocional para uno mismo y convencernos de las grandes ideas que tenemos y hemos tenido, pero si no hacemos nada con ellas, no existe un valor real, social, un valor percibido por los demás.



"Las ideas no duran mucho. Hay que hacer algo con ellas"

Santiago Ramón y Cajal.



Intento explicarme. Todo el mundo tiene ideas. Todo el mundo ha pensado miles de veces que puede hacer algo, que sería un gran descubrimiento, que estaría bien, muy bien, incluso que ganaría mucho dinero (de ilusiones también se vive).


Es más, mucha gente no solo ha tenido ideas, sino que las ha comentado. Se ha juntado con amigos, con la familia o con cualquiera con quien tuviera una conversación y le ha dicho que ha tenido una idea. Pero... ¿Y después qué? ¿Qué ha pasado con esa idea?... Como cantaba Víctor Manuel ¿A dónde irán los besos que guardamos, que no damos? ¿A dónde se va ese abrazo si no llegas nunca a darlo? ¿A dónde irán las ideas que no aplicamos? (Esta última pregunta no aparece en la canción).


Y es ahí donde se produce el valor: en la aplicación. Una idea es una "suposición", necesita materializarse y comprobarse. Es lo que hoy en día, desde el mundo del diseño, la producción, el marketing o el emprendimiento, nos dicen una y otra vez: "testar* la idea". Ya sea para un nuevo producto, un nuevo servicio o un nuevo modelo de negocio. Prueba la idea. Camina de menos a más. De un prototipo a un proyecto, de una versión mínima viable a una con algunos cambios y en continua mejora. Comprueba, valida, cambia (pivota) si tienes que cambiar. Da forma a la idea a medida que mides los avances, porque en cada avance, se genera valor. No es la idea, es cómo aplicas la idea.


En el mundo somos más de 7.700 millones de personas pensando (sí, soy optimista con lo de pensar) y si tienes una idea, la probabilidad de que la haya tenido otra persona es alta, pero la probabilidad de que no haya hecho nada con ella, también.


No tengas ideas, no las guardes, no las escondas, no las ocultes al mundo, deja de poseerlas como Gollum en "El Señor de los Anillos". Un tesoro invisible no tiene valor. Muéstralas, haz algo con ellas, aplícalas. Ya sea para resolver un conflicto, cambiar una situación, innovar, crear un nuevo proyecto, producto, servicio, mejorar lo que haces... Pon en valor las ideas porque como decía el viejo maestro Santiago Ramón y Cajal: "las ideas no duran mucho. Hay que hacer algo con ellas".


¡Adelante con las ideas! Claro que las ideas valen y cambian el mundo, pero solo las que se aplican.


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[Según la RAE] Por influjo del inglés to test, se han creado en español los verbos testar y testear (América Latina) con el sentido de ‘someter a una prueba o control’.